23 Mar 2017

LEYENDAS DEL CAMINO DE SANTIAGO – LAS CIEN DONCELLAS

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El rey Mauregato (783-789), hijo bastardo de Alfonso I el Católico probablemente con una cautiva musulmana, se alió con Abderramán I emir de Córdoba, para conspirar contra Alfonso II y usurparle el trono poco después. Las crónicas posteriores le culpan del Tributo de las Cien Doncellas vírgenes (cincuenta nobles y cincuenta plebeyas) que, como agradecimiento a su colaboración, debía entregarle cada año, cosa que hizo durante los cinco años y medio que duró su reinado. De estas cien doncellas, correspondían cuatro a Carrión de los Condes, que en este tiempo ya estaba fundada y repoblada.

Ramiro I decidió acabar con tal pesadilla y declaró la guerra. La batalla tuvo lugar en Clavijo, a 15 km. de Logroño. Cuando las huestes cristianas estaban casi vencidas, apareció el Apóstol Santiago montado sobre un caballo blanco y decidió la batalla a favor de los cristianos que eliminaron el deshonroso tributo.

Aunque hay autores que no dan credibilidad al relato, hay indudables muestras de su veracidad en la fachada de la iglesia, hoy llamada Santa María del Camino de Carrión. En el arco de la puerta principal están talladas en piedra las doncellas y los toros, sin duda en recuerdo de dicho suceso, mantenido por tradición oral durante más de trescientos años (ss. IX-XII), así como cuatro capiteles en forma de cabeza de toro. Además, en la misma iglesia se conserva un cuadro sobre tabla del s.XVII que ilustra el suceso y lleva una inscripción que lo relata. La inscripción de la iglesia comienza así: “En tiempo del Rey Miramamolín le fue tributario del Rey Mauregato de cuatro doncellas que tocaban a esta Villa y llegando al sitio con los moros que las llevaban, se encomendaron a esta imagen de la Virgen para que las librase de su cautiverio, lo que fue Dios servido por medio de cuatro toros que se aparecieron, pues acometiendo furiosos a los moros, les quitaron las doncellas y mataron la mayor parte de ellos, quedando las doncellas solas y los toros en su guarda, hasta que los vecinos las recogieron. Con el milagro quedaron las doncellas libres y esta villa exenta de tal tributo y sucedió por las pascuas del Espíritu Santo y en estos días hay dos procesiones y sermón desde el año 826. El sermón, llamado de doncellas y toros, todavía tenía lugar en el s.XVIII, pues lo cita expresamente Antonio Ponz en su Viaje de España (1791).”

 

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